Estrategias rápidas para organizar tu inventario antes de la locura navideña
Llega diciembre y el inventario se vuelve un caos. Vendes lo que no tienes, prometes lo que no llega, y terminas pidiendo disculpas.
El problema no es la cantidad de productos. Es no saber cuáles tienes, cuáles se acaban y cuáles no se mueven.
Antes de la locura, haz tres listas. La primera: lo que vende solo y no puede faltar. La segunda: lo que se mueve poco y estorba. La tercera: lo que nunca vendiste.
Con la primera, te aseguras. Con la segunda, decides si la rebajas o la guardas. Con la tercera, aprendes. Esa lista es tu mejor maestro para el año que viene.
Un catálogo con stock visible te ahorra la peor escena de diciembre: decir “ya no hay” a alguien que estaba listo para pagar.
Ordenar el inventario no es un trabajo de almacén. Es asegurarte de que, cuando el cliente llegue, puedas decir que sí.
Que tu catálogo muestre el stock
Sin llamadas ni preguntas de “¿te queda?”. El cliente ve y decide.
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